La técnica de la fundición de bronce a la cera perdida es una forma de utilizar este metal para reproducir muy fielmente una forma o un objeto pudiendo hacer pequeñas series. De hecho, este tipo de fundición se pierde en la noche de los tiempos. Ya en la  Grecia Clàsica lo utilizaron para fundir, entre otras, la escultura “El Auriga de Delfos” (una  de las pocas esculturas que se conservan de esta época).

En la actualidad la manera de fundir el bronce con esta técnica no ha variado casi nada de la forma en que lo hacían los griegos o los italianos de los siglos XV Y XVI en el Renacimiento.

Nosotros lo empleamos para hacer esculturas y piezas que, después, aplicamos en nuestros trabajos. Todas las piezas se realizan primero en barro, después en cera de abeja que, por medio de un horno, se quema y el espacio que queda se vuelve de bronce aplicando un proceso de fundición adecuado.