Un poco de historia…

A principios del siglo pasado, mi abuelo, Josep Castellana Llobet, se fue de su pueblo natal, Tarroja de Segarra, siendo muy joven a aprender el oficio de herrero a Barcelona. Durante unos años estuvo allí forjando como se hacía en aquellos años y aprendiendo a amar un metal que, si se trabaja bien, parece vivo.

El año 1920 volvió a Tàrrega y fundó el taller de forja conocido como “cal Tarroja”. Cogió buena fama entre las gentes de los alrededores por su manera de trabajar muy profesional.

Pasando el tiempo mi padre, Josep Castellana Sangrà, se hizo cargo del taller, continuando la tarea empezada, ampliando horizontes y diseños. Sumando a lo aprendido las técnicas que ivan  saliendo, pero sin cambiar nunca la manera de trabajar. En este tiempo, ganó diversos premios de forja de ámbito estatal. Se jubiló en 1994 pasándome el testigo a mí, Josep Castellana Niubó.

Desde este año, en nuestro taller, nos esforzamos en mantener viva la forma de hacer de siempre. Sin menospreciar los avances tecnológicos, pero intentando conservar el alma de la manera de trabajar del principio. Hemos, también, ampliado los campos de actuación tanto en nuevos materiales como en distancias en las que nos movemos llegando hasta la capital del estado.

Hacemos diseños adaptados a cualquier circunstancia y realizamos los proyectos de arquitectos y decoradores haciendo un presupuesto ajustado para cada trabajo.

Creemos que las fotografías realizadas de nuestros trabajos, son una buena muestra de nuestra producción.

Josep Castellana Niubó.